Igualdad, equidad y justicia

 En la última entrada hablaba de libertad y de igualdad. Con dificultades logré llegar a una mínima conclusión. Ahora, vamos a cambiar los protagonistas, pero la partida se jugará sobre el mismo tablero. Vamos a hablar sobre la igualdad, sí, pero también de la equidad y de la justicia. Desarrollaré su influencia, sus condicionantes, sus consecuencias etc.

Igualdad.

1. f. Conformidad de algo con otra cosa en naturaleza, forma, calidad o cantidad.

2. f. Correspondencia y proporción que resulta de muchas partes que uniformemente componen un todo.

3. f. Principio que reconoce la equiparación de todos los ciudadanos en derechos y obligaciones.

Equidad.

1. f. Igualdad de ánimo.

2. f. Bondadosa templanza habitual, propensión a dejarse guiar, o a fallar, por el sentimiento del deber o de la conciencia, más bien que por las prescripciones rigurosas de la justicia o por el texto terminante de la ley.

3. f. Justicia natural, por oposición a la letra de la ley positiva.

Justicia.

1. f. Principio moral que lleva a determinar que todos deben vivir honestamente.

2. f. Derecho, razón, equidad.

3. f. Conjunto de todas las virtudes. Varón de justicia.

4. f. Aquello que debe hacerse según derecho o razón. Pido justicia.

5. f. Pena o castigo. Le aplicaron justicia.

 

Las tres se enlazan entre sí y no por casualidad. Cuando hablaba de igualdad de oportunidades para poder ser libre me faltaba dar un pequeño matiz, con el que creo que si que podría convencer a todos los escépticos. Para ser libre no necesitamos igualdad, sino justicia. La justicia puede ofrecer a los ciudadanos la libertad que requieren. Ahora bien, nos surge un problema. La justicia siempre viene dictaminada por parte de alguien o por parte de algo. Es decir, siempre va a venir condicionada. De la misma forma, si es un juez, por ejemplo, quien dictamina lo que es justo o es una ley lo que aplica, ese juez se encontraría fuera de la justicia que aplica al resto, fuera de la ley y, por lo tanto, la justicia no nos vale. Viene a recordar esto, salvando las distancias, a Hobbes y a su pacto social entre el pueblo y el Leviatán. No podemos permitirnos ceder la capacidad de impartir justicia a un tercero para hallar la libertad.

Si la igualdad no nos ofrece conformidad y la justicia tampoco, ¿qué nos queda? La equidad. La equidad es la justicia natural, la que no viene dictaminada por un tercero, la que se da a través de la razón y la que todos los ciudadanos merecen por derecho propio al nacer. La equidad, el reparto equitativo de oportunidades es lo que hará realmente libres a los ciudadanos.

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