Igualdad y libertad

 En la descripción de este blog menciono otro, más antiguo, al que ya no puedo acceder, aunque si encontrar. Recuerdo que, en aquel, al igual que ahora, lanzándome al vacío y a la posibilidad de la discontinuidad, plasmé una pequeña disertación que escribí mientras estaba en el instituto y hoy vengo a desarrollarla en esta entrada. La pregunta que me planteaban por entonces era la siguiente: para conseguir una sociedad correcta, debemos impulsar ¿la libertad o la igualdad?

Por aquel entonces, en 2016, decía lo siguiente: (texto traducido del euskera)

“Cuando pensamos en libertad e igualdad, pensamos en dos valores muy importantes. Son dos condiciones importantes para ganarse el respeto, pero hemos pasado mucho tiempo debatiendo cuál está por encima de la otra. Ambas deberían estar al mismo nivel, pero es imposible. La decisión de cada persona debe ser cuidadosamente considerada junto a sus consecuencias.

Necesitamos saber qué es la igualdad y la libertad antes de profundizar en este tema. La libertad es la capacidad de hacer y decidir las cosas voluntariamente. Literalmente, el diccionario dice que libre puede ser cualquiera que no sea un preso, pero, es decir, físicamente. Un diccionario no dice nada sobre la libertad moral o el hecho de que todo el mundo es un preso en su cabeza. Igualdad, en una situación dada, es donde se dice que las personas tienen los mismos derechos y las mismas oportunidades.

Por un lado, para alcanzar la libertad, muchas veces ignoramos la igualdad y privamos a los demás de las cosas que necesitamos para nosotros, es decir, se pierde la igualdad. Por otro lado, al poner la igualdad y la libertad al mismo nivel, se generan conflictos sobre la diversidad humana, las personalidades, las habilidades y los talentos, por lo que la libertad conduce a la desigualdad. Interpretar qué es la libertad tiene distintas consecuencias, por lo que hay que aceptar que la libertad trae diferencia.

La libertad y la igualdad no pueden ponerse al mismo nivel y la importancia de una debe ser mayor que la de otra.

Desde mi punto de vista, en beneficio y equidad de la sociedad, hay que ordenar los valores porque es imposible ponerlos a todos en el mismo nivel, aunque sea lo mejor. Entonces tenemos que impulsar la libertad para que cada uno pueda elegir lo que quiera, aunque signifique marcar una pequeña diferencia, porque no a todo el mundo le gusta estar preso y vivir igual. Si fuéramos a promover la igualdad y no la libertad, si todas las personas tuvieran las mismas oportunidades, el mismo carácter, el mismo talento, el mismo futuro, etc., seríamos libres en una medida muy pequeña. Para elegir habría pocas opciones y estarían abarrotadas, dependiendo de la naturaleza y opciones de cada uno.

Por otro lado, si disminuimos la igualdad, aumentarán las injusticias, ya que unos se creerán superiores a otros, provocado esto por la libertad de pensamiento.

En consecuencia, la mejor medida para mantener la justicia social sería promover la igualdad por la libertad, es decir, promover la libertad de todos en igualdad de condiciones”.

Más allá de que con la traducción se pierde parte de la esencia del texto y de que tenía 16 o 17 años cuando lo escribí, creo que la idea quedó clara. La libertad de poder decidir libremente es injusta en si misma. No hablo de privar de libertad a nadie para que deje de serlo, pero es cierto que, en distintos contextos, no todos los miembros de la sociedad correcta que plantea el enunciado pueden elegir igual, esto es, no existe una igualdad en esa libertad. Todos deberíamos ser iguales en el sentido poder decidir a nuestro antojo, pero la libertad de uno mayoritariamente acaba antes de que la de otro, mi libertad, por tanto, no es igual que la tuya. Mi libertad está limitada a ciertas posibilidades, la tuya a otras, las suyas a otras y así consecuentemente.

La igualdad, por otro lado, entendida como las iguales oportunidades para todos generarían esa falta de libertad en la continua búsqueda de diferenciación sobre el resto del “rebaño”. Si bien es cierto que la igualad puede llegar a limitar ese abanico de posibilidades, puede llegar a limitar la libertad, este, es un problema menor. La libertad únicamente para quien pueda adquirirla no es libertad. La igualdad es la que tiene que ser asegurada, por encima de todo. Y si esto no es posible, volveré a mi yo de 16 años y diré que lo correcto es promover la igualdad para poder decidir libremente o promover la libertad de elegir en igualdad.

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