Proceso de involución
Es conocido y demostrado el proceso evolutivo del ser humano y su desarrollo y progreso durante miles de años. Para defender este hecho existen teorías científicas, religiosas, creencias culturales y demás. Desde mi punto de vista y en lo que a mi respecta, creo firmemente en el proceso evolutivo físico de las especies. Sí, físico. Desde el principio quiero dejar claro que estas palabras no son más que una mera opinión sin una búsqueda de enfrentamientos sin sentido. Cuando hago referencia a que el proceso ha sido solo físico es porque pienso, que, pese a que las épocas pasadas fueron realmente crudas, el ser humano se ha desarrollado de tal forma que junto al proceso evolutivo físico se ha dado un proceso involutivo moral.
Y, ¿por qué pienso esto? Aquí van unos cuantos motivos.
La tierra mantiene su rotación y translación, y junto a otros pocos procesos naturales son lo único en lo que el humano no ha podido incidir, pero que no dudaría en hacerlo para su propio beneficio si encontrase el modo. Una afirmación tan grave no viene dada libremente y sin un razonamiento reforzado. Y es que, por ejemplo, en relación a la tierra, a la cuál haré constantemente alusión, la concentración atmosférica de dióxido de carbono, gas que atrapa más calor en las capas bajas de la atmósfera, ha aumentado en más de un 30% desde los tiempos anteriores a la revolución industrial, la superficie congelada del ártico se ha reducido un 2,7% por década desde 1978 y la distribución y cantidad de lluvia entre 1900 y 2005 ha cambiado en muchas zonas. Esto es incidir en los procesos naturales que mencionaba, no directamente, pero sí de forma indirecta. Todo esto, dado por unas ansias irracionales de producir, comprar, vender y especular. La codicia de un sistema degradado junto al desarrollo de la propia humanidad es lo que ha llevado a tal situación a la especie. Con el desarrollo de la tecnología desde hace 5000 años con la invención de la escritura más primitiva, el humano no ha hecho más que especular. Especular con la vida y especular con la muerte. Es decir, la investigación y avance científico se ha centrado en cómo lograr más recursos, en como prolongar su provecho, en un menor tiempo y sin importar ninguna otra variable.
La historia de la humanidad ha entrado en un bucle del que no puede salir, los errores que se cometieron cientos de años atrás se vuelven a cometer hoy con la diferencia de que ahora ya nadie parece sentirse culpable, solamente importa que se pueda justificar. Y no, no siempre el fin justifica los medios. La mentalidad de falsa colectividad anida en los cerebros de la gente, donde una apariencia amable y bondadosa no es capaz de esconder a los seres más egoístas sobre la faz de la tierra.
Y no, no es el caso de señalar, ni es preciso incidir en ideologías, ni en religiones, pensamientos o creencias porque al fin y al cabo una misma corriente, como en otros periodos de la historia, es la que domina. El egoísmo más extremo, nos ha llevado a crear fenómenos antinaturales, a incidir en la propia evolución, a acabar con especies enteras y a sacarle a la tierra hasta el último gramo de provecho. Se especula con la vida y la tierra se acerca cada vez más al colapso. ¿Hasta cuando aguantará el planeta?
Siglos y siglos de ciencia e investigación han sido desaprovechados. En lugar de buscar un modo eficiente de alargar nuestras vidas a la vez que la del lugar donde habitamos, hemos alargado nuestra existencia sin preocuparnos del lugar que esta ocupa. Es una paradoja pues la propia existencia del ser humano depende de la existencia de la tierra, ya que, hasta el momento, es el único lugar capaz de albergar vida. Para ejemplificarlo y entenderlo mejor, imaginemos un bosque en el que queremos construir una casa. Sería contraproducente que cortásemos árboles para conseguir la madera para construir nuestro hogar, ya que estaríamos dejando de lado el desarrollo del lugar para ocuparlo con el nuestro.
El cambio climático es sin duda la muestra de como el humano ha ido degradando en las relaciones más cercanas, ya no en las afectivas, que también, simplemente en las que nos unen con la tierra. Y es que tanto que miramos hacia afuera, hacia el universo, buscando vida extraterrestre y no nos preocupamos por cómo sería si alguien nos estuviese buscando a nosotros es un proceso inverso. ¿Cuál sería nuestra carta de presentación? ¿Cuál sería nuestra imagen, nuestra apariencia? Los avances, que he mencionado al principio a forma de aviso, durante cientos de miles de años no sirven para nada si ahora, el eslabón final destruye todo lo construido.
Nuestra carta de presentación variaría en torno a quien “escribiese” la misma y es que a veces prima lo que aparenta sobre lo que se es. Sobre la maldad no existe una persona realmente bondadosa, el narcisismo está cubierto por una capa de falsa humildad, el ego se desborda de cada boca… Pero, sin duda, ya que hemos perdido todas las referencias, ¿por qué no, perder también la moral? Si nos engañamos entre nosotros, ¿por qué no engañar al resto? ¿Para qué preocuparnos de nuestra apariencia si podemos hacer algo que se nos da genial y es tan nuestro?
La perdida de todo tipo de moral es otra de las taras que arrastra la sociedad. A fin de cuentas, de manera inversa, en el proceso de involución también existe un progreso, un progreso que lleva a que, de manera cada vez más sutil, se pierda cualquier tipo de moral y ética, se pierda incluso la razón…
Seguramente muchas veces habrás oído lo típico; la opinión pública es la mayoritaria y esta está manipulada, debes tratar de informarte y formar tu opinión por otros medios etc. Pero, existe una dificultad, que está a la vista de todos y es la de informarse sin ningún tipo de influencia. Quien no forme su opinión de los medios, de los libros, de las películas o, de cualquier otra forma posible creado por otra u otras personas no tendrá nunca opinión. Y siempre será mejor una opinión parecida a la de una pequeña o mayor masa, que directamente no tener y no saber absolutamente nada. El desconocimiento es el mayor error que puede cometer un ser humano.
Esa ansia de masificar opiniones, de manipular pensamientos, de desconcertar a las masas es otro de los pilares fundamentales del proceso de involución moral. Un pilar que basa en premiar el desconocimiento y castigar el saber y no a la inversa.
Estos son algunos de los argumentos que me hacen perder la esperanza cuando se habla de la palabra progreso. Podría escribir páginas enteras sobre la decadencia del ser humano, del fallo de la política, del bucle histórico que he mencionado y de muchas otras pruebas de que, en definitiva, hemos fallado como seres humanos.
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